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LA VENGANZA DE LA CHACHALACA MUDA
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REFLEXIONES ELECTORALES de J.M. Zunzunegui
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LA VENGANZA DE LA CHACHALACA MUDA

Por Juan Miguel Zunzunegui. (jmzunzu@yahoo.com.mx)

 

Fue triste. Hoy me di cuenta de que no existo, o por lo menos no hablo…, en el peor de los casos, de que mi voz no se escucha.

 

A qué me refiero. Tengo dos grandes fortunas en este país. Tengo la fortuna de no ser pobre; vaya que hay que agradecer eso a la providencia en un país donde había 60% de probabilidades de serlo gracias a la herencia priísta; herencia que también dejó una sociedad estática, es decir; quien nace pobre casi siempre muere pobre, por más que trabaje. Quien nace rico casi siempre muere rico; por más que se dedique a no hacer nada.

 

Mi otra fortuna es mayor: No soy rico, y que bueno, porque ser rico en este país es casi un delito y es desde luego una actividad de alto riesgo. No, yo pertenezco a ese complejo mamotreto legal conocido como clase media, especie en peligro de extinción.

 

Los pobres no pagan impuestos porque no ganan dinero; los ricos no pagan impuestos porque ganan mucho y pueden pagar trampas de todo tipo. Al pobre no le afecta la devaluación porque no tiene nada que perder; al rico no le afecta porque tiene sus cuentas en Suiza. Al pobre no le importa la inseguridad porque no tiene nada que le quiten; al rico no le importa porque tiene guaruras que lo protejan.

 

Es decir, aquí al que de plano le va mal es al de la clase media, que para colmo, aunque debería ser la base del desarrollo social, hay aspirantes a la presidencia que no lo toman en cuenta. Nos han convertido en chachalacas mudas.

 

Hace poco reflexionamos aquí que, todo aquel que está en contra de AMLO, recibe de diversas formas el mismo mensaje; desde periodistas hasta el presidente de la república: cállate chachalaca. Me preguntaba yo si sería chachalaca por no estar de acuerdo con el PG, pero me di cuenta de que no. Como clasemediero que soy ni siquiera se molesta en callarme porque no existo.

 

A qué me refiero: me acordé de aquella marcha contra la delincuencia en la que algo así como 3 millones de personas, de toda filiación política, se desplegaron por todo el Paseo de la Reforma; y recordé también el sentido de las palabras de AMLO al día siguiente: “eran sólo 50 mil, y además no cuentan; son los popis de la ciudad”.

 

Todos vimos y escuchamos cómo las demandas de 3 millones de personas, que representaban a muchos millones más, fueron desechadas por nuestra autoridad capitalina por no pertenecer a sus grupos de movilizaciones. Es decir, a pesar de que nuestros impuestos mantienen al país, nuestras actividades generan crecimiento y nuestros votos otorgan el poder; no somos tomados en cuenta. AMLO no nos dijo “cállense chachalacas”. Fue peor: no escuchó a millones de personas que están fuera de sus cotos de poder. Nos convertimos en chachalacas mudas. No importa cuánto gritemos, AMLO no nos va a escuchar.

 

 

El señor López maneja un discurso de ricos contra pobres; ahí no entramos nosotros. Discute de macroeconomía con los empresarios y promete todo tipo de regalos a los más necesitados; ahí no entramos nosotros. Quisiera darle un reconocimiento a Fox; trató de gobernar para todos sin importar partido o clase social (si lo logró o no es tema de otro escrito). No imagino un gobierno que excluya a la clase media porque no le representa ventajas políticas; creo que ese sería el gobierno de AMLO.

 

Todo aquel que haya asistido a la marcha contra la inseguridad, o haya querido ir, o estuviera presente en espíritu, o simpatizara con ese movimiento y sus reclamos, es una chachalaca muda, un ente sin importancia política al que AMLO no escucha.

 

Pero nuestra memoria histórica es pésima y a muy corto plazo: ya no recordamos su desdén por la clase media, ni su arbitrariedad ante la ley, ni el olvido en que dejó al metro, ni su traición a Cárdenas; muchos menos recordamos que tomó pozos petroleros por la fuerza, y que los liberaba con módicas cantidades; menos aún recordamos que fue priísta, y de los de hueso colorado, hasta que se quedó sin hueso. Nos parece sin importancia que tardara 17 en años en terminar su carrera y dejamos en el absoluto olvido el asesinato de su hermano (del que hablaremos en otra ocasión).

 

Somos clase media; somos chachalacas mudas. No somos parte del proyecto de AMLO, quien, como Salinas; ni nos ve ni nos oye. Ojalá se lo hagamos pagar el día de la elección.

 

Chachalacas del mundo. Uníos.

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